Cuando la Casa del Folclore se llena de amistad

El Grupo Folklórico de La Palma celebró la ya tradicional ‘Fiesta del pan’, en la que los activos palmesanos se rodean de amigos para celebrar una magnífica jornada de convivencia jalonada de bailes, música y manjares gastronómicos de nuestra tierra en torno a más original árbol navideño.



Cartagena de Hoy ha vuelto a tener la gran fortuna de ser invitados por la familia del folclore para pasar una de esas jornadas que quedan huella, pues la amistad, los sonidos y el sabor envuelve a todos.

Es la ‘Fiesta del pan’, un producto que se elabora de forma tradicional en el horno, comenzando el trabajo de los folclóricos palmesanos desde las cuatro de la mañana. El resultado es un manjar, que durante la jornada acompañará a los demás productos de la tierra que van ofreciendo los anfitriones (caldo con pelotas, ensaladas con aceitunas, boquerones, embutidos, dulces…), algunos de ellos elaborados en el mismo lugar, como las migas y el arroz. Y todo regado con diversas bebidas, entre las que no faltó el vino del terreno.

Pedro, Pepe y Ramón forman la cúpula directiva del grupo de folclore ‘Ciudad de Cartagena’, pero lo que se desprende es que todos forman una gran familia. Son paladines de las tradiciones, entre las que se incluye ser un buen anfitrión, el que se esfuerza porque sus invitados estén a gusto y que disfruta si lo consigue. Nuevamente lo han conseguido.



Entre los asistentes se encontraban artistas como el pintor Pedro Diego Pérez Casanova y el escultor Fernando Sáenz de Elorrieta. También acudió el presidente de la agrupación de Portapasos de la Virgen de la Piedad, José Jesús Guillén, quien disfrutó de otro ambiente de la Casa del Folclore con respecto al que tiene cuando acoge el certamen de saetas que organiza el colectivo procesionista. También estaban el presidente de la Junta Vecinal, Pedro Obradors, y los concejales Noelia Arroyo, María Casajús, María José Soler y Carlos Piñana, quien cogió la guitarra para acompañar los brotes que se sucedieron de música tradicional y bailes.



Un aliciente cada año es el árbol navideño. El pasado año estaba formado por sillas con bolas de trapos. El elegido este año se ha elaborado con refajos antiguos y recortes con las palomas que figuraban en un vestido que le confeccionaron a Josefa Cegarra Galindo, vecina de Los Molinos Gallegos, en 1896, del que el grupo folclórico ha llevado a cabo una réplica, explicaba a este diario el presidente, Pedro Gómez.