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Qart-Hadast en su trigésima primera rendición

La gran batalla por la conquista de la ciudad regresó a su puesta de escena clásica con un formato ágil en el que se han sucedido los combates en apenas media hora, culminado con la entrada por la puerta de estreno de la ciudad.



A veces no se puede tener todo y hay que elegir. En 2018 la gran batalla por la toma de Qart-Hadast los ataques romanos y la defensa púnica se efectuó en el verde terreno de la Cuesta del Batel de este a oeste, es decir, atacando la histórica muralla. Sin embargo, a la mayoría de espectadores (los que se ubican en las gradas) no terminó de gustar, pues tenía de espaldas a los legionarios que a su vez tapaban a los carthagineses. Esta vez se ha vuelto al formato clásico de norte a sur o viceversa, lo que ha realzado el encuentro de ejércitos. ¿Rigor histórico o espectáculo visual?. He ahí el dilema que en Carthagineses y Romanos parece inclinarse por la segunda opción.

La sipnosis es la conocida para todos los fieles. Se basa en el capítulo clave de la II Guerra Púnica, cuando Escipión llegó con veinte mil soldados con el apoyo de cuarenta barcos por mar dirigidos por el almirante Cayo Lelio. El objetivo era conquistar el corazón púnico en Iberia, lo que consiguió en menos de un día pese a la resistencia de los dos mil guerreros que se encontraban en Qart-Hadast bajo el mando del gobernador Magón Giscón.



La puesta en escena ha sido ágil. Para empezar, ya era positivo que el retraso del inicio sobre la hora anunciada fuera mínimo, lo que es de agradecer. Después se ubica al espectador con voz en off, que es la del recordado José Antonio Juan Marín, lo que cada año pone un punto de emoción a este relato. “Aquí comenzó todo”, se escucha.

Un primer ataque lo efectúa la caballería romana sobre la población ubicada en el exterior de las murallas, prendiendo fuego a sus recintos. Responde la caballería carthaginesa y el resultado final se observa al ver a un jinete romano con las cabezas de sus enemigos en la mano.

La siguiente escena es la llegada de las legiones a las puertas de la ciudad, desvelándose el sueño que ha tenido Escipión en el que el dios Neptuno augura su triunfo. A continuación llega el parlamento entre el romano y Magón Giscón sin acuerdo, con las siguientes arengas de uno y otros a sus huestes.



El primer ataque lo efectúan los carthagineses saliendo de la ciudad, con emboscada incluida al enemigo. Las espadas son protagonistas, mientras que en el segundo, que lo inicia Roma, destacando en esta ocasión los escudos, arcos, hondas y la catapulta. Escipión, con las órdenes de “Legio movi” y “Legio retro” va marcando los ataques y retirada de los suyos.

Siguen los combates. Vuelven los caballos y uno de los duelos termina con los dos jinetes combatiendo entre espectadores, interacción con el público que recibe aplausos. Llega la tercera fase: “¡Muerte o victoria!”. Carga romana hacia la novedosa puerta estrenada este año, la cual es defendida por los últimos carthagineses. Las llamas en el marco marcan el final y minutos después la ciudad es entregada por Magón Giscón a Publico C. Escipión en una rendición con dignidad y una conquista con honor. Al parecer, la realidad fue bien distinta, pues los romanos arrasaron la ciudad, pero en fiestas se permite esta licencia.



Nuevamente se escucha a José Antonio Juan Marín referirse a la tierra “donde se forjó nuestro carácter y nuestro destino”. Después, Escipión proclama “¡Sois Roma!, ¡Salve legiones de Roma!, ¡Salve Carthago Nova! y ¡Viva Cartagena!”, culminando cuando clava su gladium en el césped. “Aquí tenéis a vuestros héroes!”, se escucha por la megafonía entre la primera celebración de conquista romana.



Gerardo González ha sido el director de la obra por segundo año consecutivo, bien arropado por los festeros María Visiedo, Andrés Irles y Nazareth Ayala, además de las empresas profesionales de sonido y efectos pirotécnicos. Dos romanos y dos carthagineses en armonía para un estupendo resultado, aunque en el desarrollo no han faltado algunos momentos de cierta tensión (“¡Que carguen ya, que carguen ya!”). Cuando la obra ha culminado han sentido un alivio que bien podría asemejarse al de un alumbramiento, con sucesión de felicitaciones entre ellos.

Ha sido una batalla que ha ido cogiendo ritmo, que ha ido de menos a más durante una hora y cuarto, con una primera parte más tranquila, con exposición de situaciones y fuerzas, cobrando muy ritmo con la sucesión de ataques, pues entre el primer ataque carthaginés y la entrega de la ciudad han pasado sólo 39 minutos.

Este diario, como es habitual, ha sondeado tras la batalla a algunos espectadores. Algunos han apuntado la falta de más fuerza en sus palabras de Escipión y Magón Giscón. Lo han hecho muy bien, pero quizás ese comentario viene por la comparación con la energía mostrada por algunos antecesores.

Respecto a los combates, nos sigue pareciendo que falta más mentalización de los festeros de que forman parte de un espectáculo dirigido al público (y en este caso, televisado por 7RM). La belleza de los choques entre los cientos de uno y otro bando enseguida se diluían por el mogollón que se formaba, con pocos duelos armados y un exceso de sonrisas. No hay que olvidar que es una batalla. Hay excepciones individuales y algunas colectivas, como la mostrada por integrantes de Legión de Sagunto y de Mercenarios Íberos, que se han separado de esos abarrotados grupos para ofrecer, cada uno con su pareja (el enemigo, en este caso) combates que nítidos y con buen realismo.



Qart-Hadast cayó en manos romanos en el año 209 antes de Cristo. Desde 1990 lo ha hecho ya en treinta ocasiones más. Es la historia que cada año cautiva porque una batalla con tantas personas (¿tres mil?, ¿cuatro mil?…) vestidas de época sólo se puede ver en estas tierras.

Por último, reseñar que entre el público se han podido ver rostros conocidos, como el de la alcaldesa, Ana Belén Castejón, acompañada por la vicealcaldesa, Noelia Arroyo, y los ediles Juan Pedro Torralba e Inés Ruiz, y el del entrenador del Fútbol Club Cartagena, Gustavo Munúa. Otros, como varios concejales de Movimiento Ciudadano han acudido como festeros y también han estado la delegación de la ciudad rumana de Arad que toma nota para implantar unas fiestas históricas en su localidad.