Silencio entre plásticos

A paso ligero y con las imágenes y los estandartes protegidos con plásticos ante un riesgo de lluvia que no llegó para alegría de los cofrades. La Cofradía California cerró sus desfiles de Semana Santa con la procesión del Silencio. Miles de fieles arroparon durante todo el recorrido, aunque no siempre con el silencio y respeto que se debiera, al Cristo de los Mineros, cuyo trono estrenaba cartelas y chasis, y a la Virgen de la Esperanza.


Los californios han estado pendientes del cielo hasta última hora, pues su procesión, junto con la de los marrajos, la del Encuentro, corría el riesgo de anularse por la lluvia, aunque finalmente han podido salir y recogerse sin que la lluvia hiciera acto de presencia.

En todo el itinerario el paso del desfile ha brillado iluminado únicamente por las luces de hachotes y tronos, y con el toque fúnebre del tambor como principal sonido reinante.

La atención que la Cofradía Encarnada pide al público se ha extendido también a los establecimientos de hostelería, de forma que sus camareros han dejado de servir consumiciones al paso de la procesión.

Especialmente emotivo será el paso de los principales tronos, como el del Cristo de los Mineros y el de la Virgen de la Esperanza, por la puerta de la Basílica de la Caridad.

Una vez se ha recogido el desfile, en la iglesia, los californios se han apresurado a recogerlo todo para dejar paso a los marrajos, que han adelantado dos horas la salida de su procesión ante la amenaza de lluvia.