"¡Tú sí que vales!" PDF Imprimir E-mail
Escrito por Agencia CYA. Fotos: Adrián Santervas García. Lunes, 4 de junio de 2012   

Jonathan García conquista todos los trofeos en su estreno como rejoneador en un festival en La Aljorra en el que también brillaron El Cartagenero y Callejón. INCLUYE GALERÍAS DE FOTOS y VÍDEOS

ESCENA DE LA ACTUACIÓN DE JONATHAN GARCÍA

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VÍDEO DEL FESTIVAL TAURINO DE LA ALJORRA

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Plaza portátil en La Aljorra, coincidiendo con sus festejos, y dos grandes alicientes. Por un lado, ver en un tierra al siempre espectacular Pedro Hernández 'El cartagenero'. Por otro, asistir al bautismo como rejoneador de Jonathan García Pérez, vecino de Molino Derribao, que cuenta sólo con 17 años de edad. Junto a ellos, un madrileño de altura, José María Callejón.


Frente a estos mosqueteros del rejoneo, cinco astados de Roque Jiménez, con diferente balance, y todo arropado por una grada que llenó todas sus localidades.

Salida espectacular del primer toro, que engancha una vara metálica del burladero que primero vio. Muy bien Callejón, que se mereció con creces las dos orejas y la vuelta al ruedo que le concedió la presidencia, ocupada por el edil aljorreño Nicolás Ángel Bernal.

Peor lo tuvo en el segundo Pedro Hernández 'El Cartagenero'. Su adversario se mostró muy pasivo y fue el tesón del cartagenero lo que permitió ver algunos momentos brillantes. Una oreja recompensó el esfuerzo del rejoneador.

En el tercero llegó el debut de Jonathan García, a quien sus dos compañeros le dedicaron los dos primeros astados de la tarde. Jonathan, jaleado en todo momento por su incondicional peña de familia y amigos, empezó nervioso, algo lógico de un estreno. Sin embargo, fue a más y el animal, bastante rápido, colaboró en el lucimiento de 'Jonhy'. Dos orejas y el rabo quedarán para su historia como trofeos de su puesta de largo."¡Tú sí que vales!", le gritaron sus entregados fan mientras daba la vuelta al ruedo.

Callejón no tuvo la misma fortuna con el cuarto que había tenido con el primero de la tarde. Fue un animal pasivo, pero no 'atontado', todo lo contrario, muy peligroso, pues esperaba a que su enemigo se acercase lo máximo (lógico al verlo tan pasivo) para entonces arrancar, poniendo en peligro tanto al caballo como al jinete. Fue peligroso hasta en la agonía, dando más de un susto. También protagonizó el principal daño a la plaza con una embestida al inicio de su salida a la arena, dejando inutilizado un burladero.

El quinto puso el broche a la tarde. Tampoco se repitió la historia para El Cartagenero con respecto a su primer 'pareja de baile'. Si aquel era perezoso, el último de la tarde era tan grande y pesado como activo, lo que facilitó un gran cierre del festival. Dos orejas, rabo y una vuelta al ruedo entre aplausos y flores fue el epílogo de una tarde con muchos alicientes previos que respondió, con creces, a las expectativas.