Cada vez más vecinos están autoconfinándose en sus casas

Escrito por Licos. 13 de enero de 2021, miércoles
La inmensa 'tercera ola' generada por la irresponsabilidad de la gran mayoría de la población en Navidad causa estragos y ha abierto el debate sobre un nuevo confinamiento social. Mientras unas voces están a favor y otras en contra, cada vez más personas han optado por llevarlo a cabo por iniciativa propia. Además, vuelve a elevarse la retirada de productos básicos en las tiendas de alimentación, aumentan los servicios de llevar a casa la cesta de la compra y los nuevos hábitos también alteran otros sectores como el de comidas para llevar, que se recogen bastante antes del mediodía para evitar aglomeraciones.


"Me da igual que acuerden el confinamiento de la población o no, pues también se puede hacer de forma voluntaria como yo llevo haciéndolo desde la Navidad". La frase corresponde a una mujer de avanzada edad que ha reducido los contactos con un mínimo de allegados y que ha llevado a cabo una medida con la que considera que está fuera de peligro, salvo cuando tiene que salir a comprar, "porque eso de internet no lo sé hacer y ya no creo que sepa", explica. Hay otro caso de un vecino que explica su proceso. "Primero fui muy riguroso en llevar la mascarilla y mantener la distancia con los demás. Después, al ver que se fumaba en terrazas de bares, decidí dejar de ir a estos lugares y como cada vez pasaba más horas en casa, he llegado al autoconfinamiento. Lo que no quiero es que el bicho me coja", relata.

En los establecimientos de comida es muy visible que las estanterías están producéndose más huecos que antes de Navidad y ya es normal que algunos productos se agoten antes de acabar la jornada. La sociedad está en pleno avituallamiento y almacenamiento. Así se deduce.

Desde el día de Reyes, esta redacción ya ha conocido cerca de una decena de casos en los municipios de Cartagena y de La Unión de personas y familias que ha decidido enclaustrarse en casa en espera de que pase la 'ola' o sea generalizada la esperanzadora vacuna. En algunos casos se ha vuelto a un severo control de acceso a la vivienda, en especial cuando algún miembro familiar regresa de su ocupación laboral. "Estaría bueno estar sin salir y que encima nos contagiáramos", indica un matrimonio.

Sin embargo, ese autoconfinamiento no todos lo pueden llevar a cabo, en especial cuando los dos 'cabezas de familia' están trabajando y los hijos van al colegio. "Sí podemos tratar de evitar la máximo el contacto social, pero somos conscientes que estamos muy expuestos", apuntan.

El autoconfinamiento ha motivado un aumento del servicio de llevar la compra a casa. Así lo confirma a este diario Aurelio Guirao, gerente de Cartago Unión, que ha percibido como desde hace unas fechas hay más peticiones de transporte de productos, por lo que ha potenciado el servicio. "También debemos colaborar en reducir los contactos sociales para que baje la incidencia de contagios", indica.

Lomarín, un asador de pollos de Los Dolores (Cartagena), ha notado un cambio de hábitos en los últimos días. "Los clientes ya no se acumulan a la hora de comer para llevar pollos o los platos que elaboramos. Ahora vienen durante toda la mañana para evitar montoneras. Esto nos ha ocasionado que tengamos que tener preparados antes las comidas", indica José Lorente, su dirigente.

En el otro lado también hemos encontrado varios casos de personas que nos han indicado que en absoluto han cambiado sus hábitos de vida diaria en el capítulo de ocio (otra cosa es el trabajo) y que están muy seguros de que no cogerán la enfermedad.

Hay de todo, pero en este 'diluvio' de contagios que vivimos no está de más comenzar a abrir paraguas. Los datos que se han generado son más propios de una sociedad que no lleva mascarilla que de una que sí hace buen uso de ella. Las cifras lo dicen todo. Tratemos de mermar el daño ya producido de la mejor manera posible pensando siempre como parte de una sociedad.
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