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La romería de Los Médicos y el misterio de la campana

La ermita volvió a vivir el tradicional último domingo de septiembre en torno a San Cosme y San Damián para salvaguardar la tradición y para que antiguos y actuales vecinos vivieran una agradable jornada de convivencia. Al principio hubo tristeza porque se pensaba que la campana había sido robada nuevamente, pero en el transcurso del almuerzo se descubrió el misterio...


La diputación de Los Médicos es la que menor población tiene del municipio de Cartagena, ocupando el terreno agrícola casi toda su superficie. La población que tuvo en su día sufrió el éxodo hacia las zonas urbanas y actualmente sólo quedan 131 residentes. En su día tuvo unas fiestas, con verbenas, que gozaron de gran popularidad en el entorno de su ermita (del siglo XVIII), pero fue apagándose. Los vecinos trataron de mantener latente, al menos, la romería, pero hace unos años llegó incluso a desaparecer. Sin embargo, resurgieron y parece que tiene buena pinta, pues son varias decenas de vecinos los que se dan cita ahora para acompañar a los Santos Médicos (en figuras reducidas) hasta la ermita con alto en el monasterio cisterciense y después para escuchar la eucaristía ante la imágenes titulares de San Cosme y San Damián. A su conclusión, la convivencia se traslada al exterior, donde están habilitadas carpas y una barra con variados productos de la gastronómia local a precios muy asequibles.



Los recuerdos dominan entre las tertulias, pero también surgen otros asuntos de actualidad, como en este caso fue la desaparición de la campana de la ermita. En el año 2014 fue robada la histórica campana (luego apareció destrozada en una chatarrería) y en su lugar se instaló otra de un barco que fue donada. Sin embargo, al llegar los participantes de la romería el pasado domingo, la campana había desaparecido y nuevamente se achacó a la acción de los ladrones. Sin embargo, cuando el almuerzo estaba en la fase de postres y café, dos de los asistentes que se marchaban pudieron observar desde otra perspectiva más alejada que la campana sí estaba, pero que se había desprendido de enganche y caído sobre las tejas, con lo que no se veía desde algunas posiciones.

Tras el enfado llegó la alegría y algún que otro comentario en clave jocosa: "Hay que ver que mala fama le habíamos puesto a los ladrones".