La función votiva a los Cuatro Santos cambia la borrasca por la pandemia

Con todas las medidas de seguridad impuestas por el coronavirus, que incluía sobre todo la reducción del aforo, distanciamiento y mascarillas, una limitada representación de la corporación municipal, encabezada por el teniente de alcalde, Manuel Padín, el Ayuntamiento de Cartagena cumplía este fin de semana con su secular promesa de realizar todos los años una ofrenda a los santos cartageneros Isidoro, Fulgencio, Florentina y Leandro y a la Virgen del Rosell, en acción de gracias por su milagrosa intervención durante la conocida borrasca de Santa Catalina el 24 de noviembre de 1694.


La ofrenda conmemorativa la realizaba Padín el sábado por la tarde con otra nueva amenaza de fondo, la de una pandemia que ha puesto en jaque no sólo a Cartagena, sino a todo el mundo; de ahí que el teniente de alcalde cerrara su intervención volviendo a pedir la providencial protección de los santos cartageneros y de la patrona la Virgen del Rosell frente al avance del virus.

Junto al teniente de alcalde, estuvo en representación de la Corporación el portavoz José López. La ceremonia estuvo oficiada por el vicario general de la diócesis de Cartagena, Juan Tudela.

A la terminación de la misa tuvo lugar una ofrenda floral con una representación reducida de los organismos, entidades y asociaiones del la ciudad, a la Virgen del Rosell, cuya festividad tenía lugar ese día.
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