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El arte del esparto regresa a Cartagena Norte

Hacía años (quizás décadas) en la que no se llevaba a cabo en Los Dolores y su entorno una actividad relacionada con trabajar esta fibra natural. Ahora, con el 'Otoño cultural 30310' se han vuelto a ver con esta labor ancestral a personas en las barriadas de San Cristóbal y de Hispanoamérica.


El texto de la entradilla de este artículo está dicho matizando lo de 'salvo error u omisión (s.e.u.o.)', pues no nos constan actividades de este tiempo en, al menos, lo que llevamos de siglo y especialmente en los últimos años en los que se está potenciando que no se olvide trabajar el esparto en diversos núcleos del municipio de Cartagena.

Los Dolores fueron caseríos de un cruce de caminos hasta que a finales del siglo XIX pasó a ser un pueblo, condición que mantuvo hasta que contactó con la ciudad, sobre los años ochenta del siglo XX, y pasó a ser barrio urbano. Sin duda, a lo largo de tantos años, y más en su etapa más rural, trabajar el esparto sería algo habitual, pues cabe recordar que en la Península Ibérica, desde la antigüedad, se ha utilizado para crear una amplia variedad de productos, desde objetos decorativos hasta utensilios agrícolas y herramientas. Sin embargo, en las últimas décadas ha sido realmente extraño ver a alguien trabajarlo en Cartagena Norte. Ahora, con el 'Otoño cultural 30310' que promueve la Junta Vecinal Municipal de Los Dolores se ha recuperado y, además, se ayuda a los que se esfuerzan en que esta tradición no se pierda. Quizás faltaron algunos participantes más en San Cristóbal e Hispanoamérica, pero para ser la primera vez no estuvo mal y los que acudieron deben servir de llamada para otros.



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