Mar Menor - Rincón de San Ginés           Barrios Cartagena Norte                Pueblos Cartagena Norte              Cartagena Oeste              El Algar y Los Urrutias               launiondehoy.com          MAR MENOR EN DIRECTO

          Playas          Farmacias de Guardia            Esquelas              Literatura            Portales Amigos          Toros             Programación TV             Radio           Pasatiempos          Apuestas             Buzón de lectores y quejas


Cuanta más grasa alrededor del corazón, más riesgo de enfermedades coronarias

Una tesis realizada en el servicio de Cardiología del Hospital Santa Lucía ha concluido que tener mayor volumen de grasa alrededor del corazón, grasa epicárdica, aumenta las probabilidades de tener alguna enfermedad coronaria así como una complicación cardiovascular en su seguimiento y que esto ocurre independientemente del estado de los otros factores de riesgo cardiovascular de los llamados “clásicos”.


El trabajo de la Dra. Marta Merelo del servicio de Cardiología y el cardiólogo Federico Soria Arcos, Director del Proyecto de Investigación, ha estudiado la relación entre la grasa epicárdica de los pacientes y otros factores de riesgo cardiovascular de los llamados clásicos, en concreto y sobre todo, mayor edad y sexo masculino, indicando que existe una relación entre ambos.

Pero el concepto de la grasa epicárdica es una idea más novedosa, señala Federico Soria Arcos, “que complementa nuestros conocimientos acerca del efecto perjudicial de la grasa corporal, en cualquiera de sus formas de presentación y/o distribución, y que ayudará a entender estos complejos mecanismos por los que se produce el daño de los órganos diana a la vez que guiará nuestros esfuerzos para lograr una mejor prevención cardiovascular”.

La grasa epicárdica es un tipo particular de tejido adiposo que cubre el corazón y las arterias coronarias y que interacciona con estas últimas para facilitar la producción de arteriosclerosis local.

Añade el cardiólogo que “el estudio, que se publica en uno de los primeros números del año 2022 en la revista REC Cardioclinics, ofrece un nuevo enfoque que se añade al que estamos acostumbrados, al concepto de que la grasa como son el colesterol y los triglicéridos, entre otros, en el interior de las arterias del corazón ejerce un efecto perjudicial, dañándolas y contribuyendo a producir obstrucciones e isquemia cardiaca”.

Explica que “es sobradamente conocido que la obesidad es un factor de riesgo para, entre otros, enfermedades cardiovasculares y en particular para la arterosclerosis. Este aspecto es especialmente preocupante conforme asistimos a un aumento de su prevalencia que llega a afectar al 20-25% de la población adulta en sociedades occidentalizadas como la nuestra”.

Pero no solo la “cantidad” de grasa corporal es importante sino también su “localización” en el organismo. El acúmulo de grasa alrededor de las vísceras, grasa visceral, ejerce un efecto metabólicamente deletéreo aumentando la inflamación por diversas vías, tanto a nivel local como sistémico.

A su vez, estos mediadores biológicos de inflamación acabarán por ocasionar daño en buena parte de los órganos de nuestra economía. Dentro de estas formas de acumulación grasa visceral podemos mencionar como más conocidas y estudiadas a la grasa intra-abdominal y perihepática (alrededor del hígado, el llamado “hígado graso”) y a la propia grasa epicárdica.

Tecnología avanzada para medir la grasa que rodea el corazón
En colaboración con el Servicio de Radiología, y utilizando tecnología avanzada como es el TAC de 64 cortes, explica Soria, “hemos adquirido experiencia en la medida de la grasa epicárdica siendo capaces de estimar el volumen en mililitros de grasa que rodea al corazón”.

Aplicando esta tecnología a una serie de pacientes “en los que conocíamos la existencia de aterosclerosis obstructiva significativa de las arterias coronarias, hemos visto que un mayor acúmulo de grasa epicárdica se asocia, además de con la propia presencia de aterosclerosis coronaria, con la aparición de un mayor número de complicaciones cardiovasculares en un seguimiento medio a 5,5 años”.

Imprimir